LA FUNDACIÓN COLIMA

 

En el fin de la tierra, donde ya no había más que la “Mar del Sur” tras los imponentes volcanes y rodeada por infranqueables barrancos, esta inicial Villa española fue fundada por mandato de Hernán Cortés, según consta en su IV Carta de relación, fechada el 15 de octubre de 1524. El asentamiento original se perdió en la agreste geográfica y penurias climáticas del extendido Valle, en términos de Tecomán, para trasladarse, meses más tarde, a su actual asentamiento el 25 de julio de 1523, a decir de algunos, no obstante que, sobre esta cita fundacional otros aseguran que fue hasta 1527 un 20 de enero.

La Villa de Colima fue fundada después de la Villa Rica de la Veracruz, Tepeaca “Segura de la Frontera”, México- Tenochtitlan, Medellín, Espíritu Santo actual Coatzacoalcos, Zacatula y Santiestéban del Puerto hoy Pánuco. Luego de varias exploraciones fue cuando, a decir de los historiadores y cronistas de la región (1-2), un grupo de voluntarios ibéricos, motivados por las bondades de entorno se asentaron en la sede actual frente a la majestuosidad de los volcanes y entre ríos, donde inicialmente permanecían avecindados pobladores autóctonos.
A estos primeros colonizadores correspondió, entre río y arroyos, tirar los primeros lazos que, desde el punto central, fueron definiendo cada solar, dos cuadros en torno y respetando, según la costumbre, un amplio cuadro central para su orgánica Plaza Mayor o de Armas, su centro de poder en el que primeramente con maderas y materiales de la región y más tarde piedra sobre piedra, a cal y canto, levantar la parroquia, Casa Consistorial o Casa Real. Este primer asentamiento dejó de ser Villa el 10 de septiembre de 1824 para convertirse en ciudad y sede de la jefatura política territorial del mismo nombre y a partir del 19 de julio de 1857 en la capital del Estado.

Los avatares de la Independencia tuvieron su repercusión en esta Villa, primero con la presencia del Miguel Hidalgo como Cura Párroco de marzo a noviembre de 1792 y más tarde con los levantamientos armados de Ignacio Sandoval, los Regalado y Cadenas; luego con la Reforma cuando Benito Juárez siendo Presidente se asiló en esta ciudad del 25 de marzo al 8 de abril de 1858. Siendo Candidato Francisco I Madero también tuvo su tránsito por esta ciudad del 27 al 29 de diciembre de 1909.

Hasta finales del siglo XIX, rodeada por exuberantes huertas y distante de las haciendas, como la de Santa Bárbara, la Albarradita, la de la Estancia y la del El Trapiche, la mancha urbana de Colima no llegó más allá, por el Norte de la calle de “Los Arquitos” hoy Manuel Gallardo; al Sur hasta la calle de “El Amor”, actual José Antonio Torres, al Este del añoso “Camino Real” la Calzada Pedro A. Galván y al Oeste la calle de “El Peligro”, en el presente la Lázaro Cárdenas. Decimonónica también es la arquitectura que destaca en el centro histórico, como lo es el Portal Medellín 1859, la Catedral 1875, el Teatro Hidalgo 1871, Palacio de Gobierno 1877, además del Jardín de “La Libertad” cuya traza coincide con la construcción de Palacio de Gobierno y los puentes del primer cuadro de la ciudad sobre el río Colima, todos obra del mismo constructor: Lucio Uribe.

Con una distribución alargada, de sur a norte, definida a lo largo de tres centurias, Colima se desarrolló a una altura aproximada de 458 metros sobre el nivel marítimo y la vera de las abundantes vías de agua, situada, según Leduc, Lara Pardo y Roumagnac, a los 19º 14´ 21” de Latitud Norte, y 4º 35´ 4” de Longitud Oeste del Meridiano de México. Estudios geodésicos la ubican a los 19º 14´ 29” de Latitud Norte, y los 103º 42´49” de Longitud Oeste del Meridiano de Greenwich.

Noé Guerra Pimentel
Cronista e Historiador
Consejero Titular del Consejo Ciudadano de Planeación del IPCO

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